domingo 22 de noviembre de 2009

Menos de lo que quisiera, pero soy una mujer (mujercita) de lágrima fácil... de esas que se secan las gotas para darles paso a las otras que me hacen presa.

Y es que con el tiempo y las experiencias he vuelto a llorar como cuando era niña… por cualquier cosa, con más frecuencia y el doble de ganas... o el triple.

Algunas veces ejerzo mi derecho a llorar con mayor vehemencia -¡toma ya!-, otras necesito de una excusa “políticamente correcta” para hacerlo...

Sea porque me rompieron el corazón, porque me tropecé contra un armario, porque piqué cebolla, porque me conmovió una historia, porque me enfurecí con alguna injusticia, porque necesitaba desahogarme o simplemente porque me dio la gana abrirle la tubería a los ojos…estoy segura de que tengo el don de lágrimas.

De lo que no estoy segura es que sea una gracia -podría ser la evidente maldición de un ser en expresivo exceso :)-, pero si nacemos llorando debe ser por algo… quizá una señal de que estamos vivos. Quizá no.

Ángeles Mastretta lo expresa así: “Si la cabeza no se metiera en lo que no le importa, uno podría llorar como quien duerme, para descansar. No habría que sentir vergüenza de lagrimear los lunes en el homenaje a la bandera que hacen nuestros hijos cuando entran a la escuela, podría uno hacer pataletas tirada en el suelo cuando se despide de alguien, no nos importaría que todo el mundo oyera nuestros gemidos en el cine y por supuesto que podríamos acompañar a otros en sus lágrimas cuando los vemos sufrir sabiendo que no hay cómo ayudarlos... Si es tan natural reírse con la risa de otros, ¿por qué contenemos el impulso de llorar con otros? ¿Por qué si valoramos el sentido del humor encontramos vergonzoso el don de llanto? Seríamos mucho más entendidos si nos permitiéramos llorar cuando queremos.

Casi cualquiera de nosotros ha tenido al menos un buen maestro del don de llanto, aunque a diario traicionemos sus enseñanzas para complacer al buen gusto y al arte de fingir fortaleza. Como si hubiera más valor en suicidarse que en seguir vivo, como si los que creen que se han acostumbrado al ruido no estuvieran en realidad quedándose de a poco en la sordera”.

...Si quieres llorar, y no puedes... yo te enseño la receta.
...Si me ves llorar, quizá necesite de tu abrazo.

sábado 21 de noviembre de 2009

mareada

... por fín una noche algo más fría. Sóla. Ninguna llamada, aunque sí alguna "cagada". Hoy no salimos a compartir nuestras risas, ni nuestros sinsabores. Hoy cada uno con nosotros. Y me siento vacía por dentro. Quizá muchas vueltas me da la cabeza... pero no menos vueltas da la vida. Espero.

Seguramente esto sea una estupidez más, y no tenga sentido ni fundamento alguno. Pero resulta que la vida no es sólo empujar. Si, si, empujar. -Y no pensemos mal-. Ni siempre tiene porqué hacer un crujido desagradable. Tampoco es un juego de engañosos espejismos. No hay que perderse dando vueltas en una puerta giratoria, ni desconfiar de todos los reflejos, ni creer cualquier cosa sólo porque la imagen parece verdadera. Hay que encontrar el punto justo, dónde azar y destino son lo mismo, el exacto momento en que la puerta giratoria te ofrece una salida....

Pero... Que alguien me diga si esto es tan fácil como se lee. Porque yo, aún, seguiré dando vueltas. Y más de una. Y de dos. Y de siete. Y de nueve.

Qué abismo más inmenso entre saber, y querer....

jueves 19 de noviembre de 2009

... me hago añicos por momentos, me recompongo a ratos...
Y esque... siento el dolor de comprender, el sufrimiento de crecer...

La vida misma, ¿no es así?

martes 17 de noviembre de 2009

La fábrica de los sueños...

Me gusta sentirme especial. Me gusta. Me gustan tus besos mientras me susurras esa canción que suena, con voz horrible, guitarra desafinada y un bidón de plástico....

Me gusta que aparezcas por sorpresa.
Me gusta cómo me miras cuándo te escucho.
Me gusta cómo me besas cuándo apoyo mi cabeza en tu cuerpo.
Me gusta cuándo me quitas el jabón del pelo...
Me gusta cuándo te ries de mis tonterias.
Me gusta cuándo hablas sólo diciéndo tonterias.
Me gusta cuándo te quejas.
Me gusta cuándo no entiendes.
Me gusta... seguir soñándote.

Pero... ¿Por qué no hablamos de tí?

... me gusta, tu fábrica de los sueños.

domingo 15 de noviembre de 2009

tu abrazo

Y yo no sé bailar... pero escojo como virtud tu abrazo. Soy estudiante de tus pasos...

Mis dedos quedan huecos sin los tuyos....
Creo que la música está sonando...
Vacía la cintura a la que agarrarme, aquí hay una banda tocando para nadie.
Las camas se deshacen sin amor...
mientras yo sigo esperando aquí tu baile...
pero creo que... será mejor, a esta soledad acostumbrarme...

Y yo no sé bailar... pero escojo como virtud tu abrazo. Soy estudiante de tus pasos...

... para deleitar